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Historia y Turismo
En 1133, en el Fuero de Guadalajara se incorpora a este territorio Alcolea de Torote y se menciona a Galápagos como uno de sus límites, sin embargo no se aclara la época de su nacimiento.
En 1585, Felipe II firma en Monzón una carta privilegio, otorgando a Galápagos, previo pago, el título de villa y la declara libre y exenta de a dignidad arzobispal, fijándole término e incorporándola a la Corona.
Sin embargo la deuda y los tributos obligó a sus vecinos a ceder la jurisdicción, señorío y vasallaje de la Villa a Don Juan de Orcasitas y Avellaneda, Conde de Moriana del Río.
La desaparición del señorío en 1812 y la desamortización de Mendizábal, dieron lugar a la aparición de una pequeña burguesía agraria.
En nuestros días Galápagos, conserva todo su encanto rural y recibe con beneplácito a sus nuevos vecinos, que la han elegido como su lugar de residencia, que desde finales de los años 90 hasta hace muy poco pudieron adquirir excelentes viviendas unifamiliares enriqueciendo con su presencia la vida del municipio. Las Nieves de Montelar, Alto de la Cañada o el Antiguo paraje denominado La Perrera, hoy convertido en una extensa zona de chalets, constituyen mayoritariamente la nueva población de este municipio.
Hoy Galápagos cuenta con un Colegio de infantil y primaria, Consultorio médico, una moderna Biblioteca pública, servicio de Correos y un restaurado centro de actividades sociales, el Silo.
Atractivos turisticos y arquitectónicos
Se dice que Galápagos debe su nombre al de este simpático reptil; la tortuga es el símbolo del municipio y aun se pueden encontrar ejemplares junto a la ribera del río Torote en las zonas menos accesibles. Sin embargo el significado más aceptado es el de "lugar en la cañada", sin duda lo es puesto que se encuentra en medio de la Cañada Real.
Los parajes que discurren junto a este remanso fluvial atraviesan Galápagos de norte a sur junto a la cañada real que permite un paseo perfecto bajo bosques de ribera donde conviven en perfecta armonía antiguos fresnos, olmos, chopos y nostálgicos abedules.
Galápagos es centro y destino de varias rutas que discurren por "la Campiña Baja" de Guadalajara, entre varios términos municipales vecinos, donde los aficionados a la bici de montaña o al senderismo tienen un escenario privilegiado desde la puerta de sus casas.
Próximos al vado del río se encuentra una extensa zona de pic-nic, donde los fines de semana, desde la primavera hasta las vacaciones de verano, acuden familias a disfrutar de un agradable día de campo, donde los jóvenes pueden practicar deportes al aire libre y los mayores descansar del diario trajín.
Entrando en el pequeño casco antiguo nos encontraremos con dos edificaciones que merecen la pena observar con detenimiento, se trata de la casa-palacio del siglo XVI de estilo barroco español, que domina la cabeza norte de la plaza mayor desde donde el visitante puede encaminarse hacia el otro espléndido monumento de esta orgullosa villa: la iglesia parroquial dedicada a la Cátedra de San Pedro de Antioquía con su pórtico del siglo XVI donde destaca su ábside de estilo románico.
Si acude a Galápagos, ya sea en un viaje programado, ya sea haciendo un alto en su recorrido, sepa que el pueblo cuenta con dos establecimientos de restauración con comedor completo, donde podrá recuperar fuerzas en su viaje por las estepas campiñeras o bien encargar un exquisito cordero al horno.
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